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Mons. Arancedo habla del problema del maltrato de los niños
Una situación que nos interpela culturalmente En busca de una explicación, monseñor Arancedo dice: “Creo que no alcanza para explicar este nivel de agresividad hacia la niñez, incluso familiar, hablar de marginalidad, rapto de locura o ‘pase de facturas’. Tampoco quedarnos en causas de tipo psicológico, que existen; o de conductas sociales que se van arraigando y formando una mentalidad sin escrúpulos y sin límites. No hay que dejar de valorar, por otra parte, la importancia de las denuncias y la prevención, pero considero que estamos ante una situación que nos interpela culturalmente y, ¿por qué no?, nos acusa. Somos parte de la cultura en que vivimos, sea por acción u omisión. Se descubre en el agresor historias de violencia sufridas, la víctima de ayer es el potencial victimario de hoy. Sabemos que las conductas éticas y sociales no están impresas en el hombre, ellas se trasmiten, son objeto y materia de educación. Siempre habrá casos patológicos, pero el tema que nos ocupa habla de una sociedad que ha ido perdiendo ese patrimonio cultural y moral, como base de sus relaciones”. “Es el hombre, por ello, al que hay que sanar y educar en su vida, ideales y relaciones -señala el pastor santafesino-. Es el hombre quien ha perdido escala de valores y capacidad de gobierno sobre sus afectos, impulsos, alegrías y fracasos. Como nunca ha avanzado el conocimiento sobre el hombre, parecería que ello no alcanza. Tal vez este conocimiento nos sirva para intentar curarlo, pero me inclino a pensar que el tema de fondo es anterior, me refiero a la ausencia de un proyecto o ideal que dé sentido a la vida en el ámbito de la convivencia humana. Lo que está en crisis es la cultura en cuanto horizonte de valores compartidos. Hablamos sin entendernos. Muchas veces se vive en un mundo familiar o social, sin sentirse parte de él. Considero, por ello, que el tema es más cultural e incluso religioso, que judicial o policial. En este sentido la ausencia de Dios, como fuente de razón y fundamento del orden moral, no es un tema menor en la vida y desarrollo del hombre como ser espiritual y social”. La libertad sin valores es un arma peligrosa Responsabilidad de los medios de comunicación social “Alguien habló del mundo de lo descartable. Qué triste que estemos hablando en estos términos y sea el niño, en su inocencia y esperanza, el destinatario de tanta bajeza humana”, dice más adelante el artículo de monseñor Arancedo. “Esta aproximación que he tratado de esbozar y que puede parecer un tanto general actúa, sin embargo, a modo de causa difusa en el comportamiento del hombre. En este aspecto le cabe una gran responsabilidad a los medios de comunicación social, que tienen una presencia determinante en la vida y cultura de la comunidad. Hay que recrear, por ello, las condiciones sociales y culturales que permitan una verdadera educación integral del hombre, donde los valores no sean utopías sin fundamento, sino que despierten ideales de una vida posible y mejor. Donde la vida humana sea un valor absoluto”. “Como vemos -señala el prelado- este tema nos involucra a todos. La crisis de la educación es, ante todo, una crisis de proyectos y testimonios que entusiasmen y den sentido al futuro del niño y del joven. La ausencia de ideales crea un vacío existencial que se hace inmanejable para muchos jóvenes. Una formación en los valores necesita, además, un positivo sentido de las virtudes como hábitos que permiten alcanzar y vivir el ideal propuesto. Una educación que no tenga en cuenta el significado de la virtud como hábito operativo, deja al educando en cierta orfandad”. Finalmente, monseñor Arancedo expresa su deseo de unirse “al dolor de tantas familias que han padecido esta miseria humana y elevar mi voz en el reclamo de justicia, pero también que sepamos examinarnos como parte de una sociedad enferma, que debe dar una respuesta a esta realidad social”.+ Texto completo del artículo http://www.aica.org/docs_blanco.php?id=1633
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